¿Tener razón?

Por el vídeo de Ric Elias y volviendo a casa pienso sobre la razón. ¿Prefiero ser feliz a tener razón? Y entonces pienso… ¿Qué es tener razón? La filosofía tendrá mucho que decir pero una inexperta de la vida como yo prefiere construir sus propias teorías, frágiles o no, para luego disfrutar del conocimiento ajeno al ver como se las desmontan (algún día escribiré sobre ello).

Pues bien, para mí tener razón es que otros te den su reconocimiento. Porque tener razón significa estar en lo cierto (véase el DRAE) pero ¿de qué nos sirve estar en lo cierto si sólo nosotros mismos creemos que lo estamos? Puedo estar convencida de tener razón en algo pero si soy la única persona de la Tierra que lo piensa… quizá de poco sirve. Por lo tanto lo de “estar en lo cierto” sería algo social. Porque siendo fieles a nuestra naturaleza, que nos ha hecho seres sociales, estamos en constante búsqueda del reconocimiento ajeno tan necesario para vivir.

Entonces, una vez más todo se relativiza… Y más aún teniendo en cuenta que la verdad absoluta no existe, y que entonces lo de estar en lo cierto tampoco tendría mucho sentido. Así que, después de esta pequeña palabrería, lo que me planteo es el valor que le damos a ese “tener razón”. ¿Sobrevalorado tal vez?

Nacimiento del blog… ¿Por qué aguacates?

El aguacate es un fruto, un fruto comestible un tanto exótico de textura y sabor poco comunes. A algunos nos encanta y a otros no les mata, su característica insipidez deja indiferente a muchos. Pero para mí el secreto está en el pan. Si yo no acompañara cada cucharada de aguacate con un trocito de pan no sería lo mismo y quizás ni me gustaría. Pero como mi intención no es escribir sobre aguacates ni sobre pan voy a limitarme a hacer una torpe metáfora.

Muchas son las cosas que a lo largo de nuestra vida rechazamos, con motivo o sin. Y aunque esté claro que hay que quedarse con aquello que escogemos y olvidar lo que dejamos para evitar arrepentimientos y demás, quiero recordar ese momento previo a la toma de decisión, cuando las dudas nos abruman y no sabemos qué nos satisfará más. Demasiado a menudo descartamos la aparente insipidez de las cosas y nos apartamos de aquello que inicialmente nos produce indiferencia. Hay que darle una oportunidad al aguacate y buscar el pan, encontrar la combinación ideal. A veces un acompañamiento es imprescindible, sin él no nos podríamos enamorar.